Amanece y sentado junto al mar
la mirada fija en la inmensidad,
esbozando una sonrisa,
imaginando no despertar.


Hubo un tiempo en el que el hombre fue feliz
disfrutando cada día su existir,
ella era toda su vida
su principio y su fin.

Y aunque el mar se la llevó, el aún oye su voz
susurrándole frases de amor.
Cada día se le ve, sentado al amanecer
esperando verla volver.

Un deseo cada amanecer
y un lamento cada atardecer.
Esperando y deseando que la muerte
venga pronto a por él

Más un día ya no apareció
en la playa ya no se le vio,
ya por fin está contento
la muerte se lo llevó.

Y en el cielo se les ve
casi hasta el amanecer,
por fin juntos, otra vez.
Se reflejan sobre el mar
al llegar la oscuridad,
y las lágrimas ya no volverán.

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